En 1971 por solicitud de la Confederación Europea de Agricultura, los estados miembros de la FAO, aceptaron que todos los 21 de Marzo, a partir de ese año, se celebrara el Día Forestal Mundial. La fecha representa el primer día de otoño en el hemisferio sur y primer día de primavera en el hemisferio norte, con el fin de poder imprimirle un carácter simultáneo en todo el mundo. Con el correr del tiempo muchos países han apoyado esta
iniciativa.
Es importante para esta fecha destacar que todos los tipos de bosques proveen a los pueblos del mundo de bienes y servicios esenciales, sociales, económicos y ambientales, y contribuyen a la seguridad alimentaria, agua y aire limpios y protección del suelo, y que su manejo sostenible es fundamental para lograr un desarrollo sostenible.
Según el Informe Perspectivas del Medio Ambiente para América Latina y el Caribe 2003, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la región perdió casi 47 millones de hectáreas de bosques entre 1990 y 2000 (la segunda pérdida después de África). La tasa anual de cambio en la cobertura boscosa es -0,2% en el Caribe y -0,4% en Sudamérica; Mesoamérica está perdiendo sus bosques más rápido con una tasa de deforestación de -1,2%.
La deforestación continúa principalmente por la conversión de los bosques naturales para usos agrícolas y habitacionales, la extracción maderera, la utilización de leña como fuente de energía (especialmente en Mesoamérica y Brasil) y los incendios forestales.
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